"SUEÑO QUE NOS UNE"


¿Que nos dejo la pandemia?



                     ¿Qué nos dejó la pandemia? 

¿Qué nos dejó el COVID? No nos dejó más que desastres. La pandemia llegó al mundo de forma inexplicable, de pronto un día teníamos tapabocas, usábamos alcohol, había distancia social, hambre, escasez severa de dinero, desabastecimiento y alto costo de algunos enseres vitales; la pérdida de trabajo, la falta de interacción con las personas de nuestro alrededor, las falencias de los estudiantes y, por último, pero no menos importante, la muerte de nuestros seres queridos. A todos, esta realidad nos trajo bastantes problemas, a algunos más que a otros, pero ninguno estuvo exento de la tan nombrada pandemia. Este virus no tuvo en cuenta nada, ni condición social, ni económica, ni raza, ni cultura, ni nacionalidad. Por fortuna las grandes farmacéuticas y los científicos empezaron pronto a buscar una solución: y llegaron las vacunas; las que, según la ciencia, nos van a permitir volver a la "vida normal". Sin embargo, no todos creen en su eficacia; para algunos no es más que una estrategia para dominarnos. Tengan razón los unos o los otros, la pandemia está aquí y tenemos que aprender a vivir con ella.

Una de las situaciones a las que nos vemos obligados es al uso permanente del tapabocas que nos ha traído bastantes consecuencias. Tal vez nos protegió del virus, sin embargo, a muchos nos causó algún tipo de alergia, acné, sudoración o exceso de humedad, aire entre los ojos o lentes empañados y ahogo. Además, por el uso del tapabocas ya no nos vemos, ya no nos conocemos a simple vista debido a que tenemos medio rostro cubierto. Para el resto del mundo nos convertimos en desconocidos, incluso para nuestros amigos. Cada persona es un anónimo para el otro, por esta razón las relaciones sociales aparte de ser prohibidas se volvieron innecesarias para algunos.

Por otro lado, evidenciamos un problema un poco más complejo que es el impacto ambiental que estos artículos generan. Somos alrededor de 7 mil millones de personas, imagínate que cada una deseche un tapabocas a diario; es aberrante el daño ambiental que esto está generando: miles de tapabocas que invaden ríos y océanos de todo el mundo, provocando una vez más la alteración de los ecosistemas y su destrucción.

Ante esta situación, la asociación francesa Operación Mar Limpio advierte que la sociedad está acostumbrada a “usar y tirar” y con el tapabocas la cuestión se agrava porque su uso es obligatorio. Son mascarillas de polipropileno, un material plástico derivado de combustibles fósiles. El problema es lo que tarda este en descomponerse, nada menos que 400 años.

Otra problemática que no podemos dejar atrás es la de las familias de escasos recursos que no tienen dinero para cubrir sus necesidades básicas y no tener que pasar hambre. Como el gobierno ordenó una cuarentena obligatoria y no cumplió con su deber de asegurar el sustento, estas personas tuvieron que salir en busca de ayudas, les tocó recurrir a la mendicidad o peor aún a la delincuencia, agrandando mucho más un problema social que ya existía.  En estos dos últimos años han aumentado considerablemente los casos de hurtos a personas o establecimientos.

También está el distanciamiento social que quizá para muchos fue lo más complicado, porque estamos acostumbrados a los abrazos y a los besos, a la cercanía y a estar acompañados, pero con la llegada de la pandemia, todo cambió por completo. Ahora se prohibía la interacción ya que con ella estábamos expuestos al virus y necesitábamos cuidarnos y cuidar a los demás. Entonces, ya no teníamos ese calor humano y muchos nos sentíamos solos y con problemas de depresión y ansiedad por los diferentes cambios extremos que tuvo nuestra vida. El internet pasó a ser el medio fundamental para la comunicación e información de nuestras familias y con resto del mundo.

 

Para finalizar diré que la pandemia fue lo peor que nos pudo pasar. Tendremos una anécdota no muy dulce para contarle a las siguientes generaciones. Tal vez no crean que fue tan trágico y doloroso, pero nosotros sí lo sentimos así.  A pesar de todo, de la pandemia también aprendimos a valorar mucho más los detalles y a la familia. Como dice el viejo refrán:  después de la tormenta viene la calma; y aunque todavía quedan torrenciales aguaceros, sabemos que en algún momento todo pasará y viviremos nuevamente felices y tranquilos sin necesidad de estar temerosos del contacto con las demás personas. 

                                                                                              Zara Forero

 

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